La taza

Estoy tomando un té. Es el tercero, uno detrás de otro. No me entusiasma el té, ni siquiera lo tomo habitualmente, pero estoy tomando té. La pregunta es ¿cuántas tazas de té necesito para enfrentarme a lo que tengo que hacer? ¿Será esto lo que piensan esas personas que no paran de fumar? Ahora no, que no puedo trabajar mientras bebo/fumo, en cuanto acabe me pongo. Bueno, hace frío -o cualquier otra excusa medianamente coherente-… mejor me preparo otro. No quiero. La mayor damnificada eres tú, la taza. Perdóname Esteso, no es nada personal, no sé cuantas microondas tendrás que soportar hasta que tenga valor y después de todo, ya eres todo un veterano en este oficio.

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