Es posible

Es posible saber que fuera el sol sigue saliendo cuando dentro solo hay oscuridad. Lo malo de estas cosas es que cuando la oscuridad se apodera de ti, por mucha luz que haya en tu vida, hay una fuerza que se la traga, como si tu cuerpo se hubiera convertido en una dimensión de antimateria. Eso es lo verdaderamente oscuro. Afortunadamente sabes por experiencia que la oscuridad se acaba disipando, pero tal vez para entonces ya haya penetrado en otros como la peste y quizá en ellos se quede para siempre.

Por ti no escribo

Por ti no escribo. Por ti no relato nuestra historia porque es mía, porque pensarla duele y duele porque lo que fuera aquello, ya no es.

No escribo por ti, sino para ti. A ti te envío esta carta:

Apenas te conozco, aunque llegué a pensar que te conocía. Me hiciste sentir una conexión como nadie lo había hecho y por ello te doy las gracias. Ya no estás, no sé si te fuiste para siempre o si queda algo de aquella persona en ti. No conozco tus motivos y menos los comprendo, pero creo que tienes miedo y que ese miedo te acabará consumiendo, por eso te escribo. Yo ya no acudiré más a una cáscara vacía donde algún día estuviste, te escribo porque fue increíble conocer a esa persona. Quiero contarte lo maravilloso que es dejarse llevar, fluir y sentir hasta donde puedas alcanzar. Quiero que sepas que la vida es corta y que son esos instantes los que hacen que merezca la pena vivirla. Quiero decirte que hay trenes que solo pasan una vez en la vida, aunque por suerte cada cierto tiempo pasa un tren nuevo, con un destino diferente y una oportunidad para subir y quiero animarte a que te subas. Me gustaría pedirte que la próxima vez que pase un tren y escuches el toque largo de su silbato, no lo pienses, abandona tus maletas y sube sin mirar atrás. 

Yo ya me marcho, mi tren ya partió y voy con retraso en mi viaje, pero antes quiero decirte que espero que encuentres trenes que te hagan llegar muy lejos, más allá de las fronteras que ahora conoces y, quién sabe si en algún punto de nuestro camino, nuestros trenes vuelvan a encontrarse en alguna estación. 

Buen viaje, S.W.

Sólo una cosa en el mundo me hacía sentir como tú cuando te miraba: las estrellas. La inmensidad del universo ante mis ojos y yo tan pequeña. Aquel deseo irrefrenable de comprender, de poseer, de congelar aquel instante en el tiempo y hacer de ese momento un segundo eterno. Las mariposas agitadas en mi estómago vacío. Eras tú, el cielo de una noche de verano.