Valores

Cuando te rompen las ilusiones en el terreno “romántico” duele, enfada, escuece y sin embargo, nada se clava tan profundo como cuando quien te falla es un amigo… En esa situación podría decirse que se ha alcanzado el máximo nivel de decepción y se entiende entonces la diferencia entre perder un capricho y algo en lo que se confiaba ciegamente. La amistad, la familia que se escoge y que debería ser la relación más pura por su condición de simetría entre todas las partes, ésa en la que la aceptación es obligada y la no imposición se da por hecho, es sin duda alguna una necesidad y un bien escaso.

Quítame un amante y me habrás robado un dulce, llévate a un amigo y me habrás quitado el agua.

La taza

Estoy tomando un té. Es el tercero, uno detrás de otro. No me entusiasma el té, ni siquiera lo tomo habitualmente, pero estoy tomando té. La pregunta es ¿cuántas tazas de té necesito para enfrentarme a lo que tengo que hacer? ¿Será esto lo que piensan esas personas que no paran de fumar? Ahora no, que no puedo trabajar mientras bebo/fumo, en cuanto acabe me pongo. Bueno, hace frío -o cualquier otra excusa medianamente coherente-… mejor me preparo otro. No quiero. La mayor damnificada eres tú, la taza. Perdóname Esteso, no es nada personal, no sé cuantas microondas tendrás que soportar hasta que tenga valor y después de todo, ya eres todo un veterano en este oficio.

Es posible

Es posible saber que fuera el sol sigue saliendo cuando dentro solo hay oscuridad. Lo malo de estas cosas es que cuando la oscuridad se apodera de ti, por mucha luz que haya en tu vida, hay una fuerza que se la traga, como si tu cuerpo se hubiera convertido en una dimensión de antimateria. Eso es lo verdaderamente oscuro. Afortunadamente sabes por experiencia que la oscuridad se acaba disipando, pero tal vez para entonces ya haya penetrado en otros como la peste y quizá en ellos se quede para siempre.